sábado, 20 de octubre de 2012

Sovereign Stone

Descubrí este juego por pura casualidad, por el excelente trabajo tras sus ilustraciones del bestiario, manual que había pasado completamente por alto pese haberlo visto mencionado, no estoy seguro si en La Marca del Este.

 A modo de introducción, me limitaré a reproducir parte de la conversación que estuve teniendo ayer, en torno al plantel de colaboradores que dieron pié este JdR y sus múltiples novelas, "¿Tracy Hickman, Margaret Weiss y Larry Elmore?, ¿en serio? es como un chute de los 80, asi de golpe", así que ni corto ni perezoso me dispuse a tomarme mi dósis ochentera e investigar pese a mis recelos iniciales por tratarse del D20, que creía que sería como siempre.

El manual posee 168 páginas, cortito, con dos páginas  dedicadas a ilustrar el contenido y otras tres de índice, introducción, trasfondo y avisos al Director aparte.

El mundo de Loerem es, como cabría esperar, encierto sentido muy tolkieniano, (curiosa palabreja me ha salido) y por supuesto, medieval.

Le sobra borde a la portada del básico, esa ilustración debería resaltar aún más.

 Los enanos, contráriamente al tópico, son nómadas de las llanuras acostumbrados a montar en burra, los elfos, sofisticados urbanitas, mientras que los orcos son marineros de reconocido prestigio. Todo esto se entremezcla con las habituales historias. Así, los elfos viven en ciudades atestadas a causa de su longevidad, los clanes enanos son honorables y reputados y los orcos poseen una más que cuestionable reputación entre el resto de las razas.

Cada raza tiene asociado un elemento como parte de la estructura del mundo, algo que me recuerda lejanamente a los regalos divinos en las Darlands, mientras que diametralmente opuestos a todas estas razas están los Taan, una raza de lagartos humanoides ayudados por los Vrykyl, vampiros chupasangres al borde de la civilización, cuyo elemento afín es el Vacío.

¿Alguien dijo draconianos?, ¡no!, son los Taan, y los hay de naranja y de limón

La mecánica base de todo este embrollo son dos dados (uno por atributo y otro por habilidad), que sumados deben situarse por encima de un número objetivo concreto. Visto así, es realtivamente parecido a D20...Tanto como puede parecerse un huevo a una castaña, porque además, los atributos, que en este caso son ocho, no se corresponden con los seis habituales que solemos encontrar en los derivados del D20.

El combate se resuelve mediante una tirada enfrentada en la que la diferencia se resta de los puntos de vida de la persona atacada mientras que la magia si requiere de una tirada de lanzamiento de conjuros.

Los personajes se completan con una serie de ventajas y desventajas y se contruyen por puntos, mientras que el manual básico es mucho más completo que cualquier otro manual de D&D, en el sentido en que incluye muchas más cosas de lo que cabría esperar, detallando incluso un pequeño bichario de 25 criaturas muy resultón.

Las siempre increibles ilustraciones de Elmore. Sobran las palabras...

En fín, un libro que me deja un buen sabor de boca, merced a que comience a jugarlo y pueda comentaros un poco más que impresion puede causarme sobre el papel.



4 comentarios:

  1. Que ganas de echarle una leida -y de verlo, ¡pa que mentir!- por que tiene muy buena pinta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya ves, no te digo ná y te lo digo tó. Lástima de no haberle echado el guante a las novelas...

      Eliminar
  2. A ver si lo localizo, XDDD, que me has abierto la curiosidad YOP.

    ResponderEliminar
  3. lo tienes difícil. La versión más asequible es la que apareció 100% compatible con la edición 3.5 de D&D

    ResponderEliminar