sábado, 1 de noviembre de 2014

El Desafío de los 30 días: ¡Día 2!

¿Cuál ha sido tu mejor sesión?, ¿por qué?

Esta es chunga, porque recuerdo muchas buenas partidas y ahora mismo no sabría decidirme por una u otra. Y sé que año pasado ya os metí la brasa con la mili del abuelo y mi campaña al Enemigo Interior de Warhammer, así que ahora mismo quiero contaros algo que no os había referido en otra ocasión.

La primera partida que aparece así, a bote pronto en mi memoria, es una invención propia que dirigí utilizando las reglas de Star Wars D6 e imitando el estilo del trasfondo de Doom. El Doom que yo digo, a todo esto, creo que salió allá en el 93, por lo que todo esto que os cuento debió ocurrir, como muy pronto, hará unos veinte años, más o menos.

¡Hell yeah!

El argumento, como podréis imaginar, practicamente se escribe solo. Los aventureros llegan a la luna de Phobos, en marte, a causa de una pérdida en las comunicaciones con la tierra y una vez allí se desata el infierno con escopetazos como si no hubiera un mañana. Días antes de dirigir la partida habían echado en la tele Alerta Máxima, por lo que buena parte de las situaciones que se plantearon respecto a la escaramuza con los demonios estuvieron sacadas en parte de ahí, en parte las dos pelis de Alien que tantas veces había visto, y en parte de mi mala leche habitual como Director... Y luego todos conocéis la historia de cómo Froilán me las plagió en un rol en vivo.

Recuerdo que un colega muy loco que había llegado recientemente de la Guerra de Bosnia me contó que los Serbios eran dados a colocar bombas en los ancesores, por lo que en muchos edificios habían decidido desmantelar parcialmente el fondo de los mismos. Coloqué a los aventureros en una situación muy similar, en la que además el ascensor se quedaba parado, las luces se apagaban y "algo" surgía de las profundidades de la colonia espacial...Jajajaja, tendríais que haber visto sus caras.



 Los mayores enemigos de los jugadores en esta partida no fueron bestias sanguinarias, sino científicos de pocos escrúpulos. Como lo del ébola pero a lo loco.

 Hasta entonces sólo había dirigido partidas de espada y brujería, y el cambio, además de ser drástico, resultó tan bueno que el grupo quiso sustituír al Señor de los Anillos por sierras mecánicas durante una buena temporada. Lamentablemente mi falta de experiencia y mi buena suerte inicial, se vio truncada por la ausencia de una secuela que nunca llegué a dirigir.

Ahora me doy cuenta de que en aquellos tiempos estaba tan nutrido de ideas que con apenas unas pocas notas y un puñado de post mal escritos te montaba una partida para echar la tarde. Hoy en día, los niveles de elaboración y madurez que me piden mis jugadores, el hecho de jugar cada muchos meses, y el anquilosamiento de mis habilidades no me dan para que una improvisación me cunda tanto, ni para que mis jugadores salgan tan contentos. Aquellos eran tiempos sencillos,  por lo menos en lo que mi experiencia se refiere, que a veces uno mira desde el recuerdo no sin cierta añoranza.

Hace un calor verdaderamente africano ;)
Otra partida genial que no me gustaría perder oportunidad de reseñar fue una adaptación de la aventura conversacional Jabato Vs el Imperio: Libertad, que dirigí en unas vacaciones de verano en una granja-escuela. Tuve que improvisar unas reglas en plan lógica extricta vs número de intentos por asociación de ideas muy al estilo de algo que más tarde pude ver hacer a Luke Crane en una partida vía internet, precisamente imitando el estilo conversacional de aquellas aventuras de téxto. Mi experiencia salió tan bien, que pude repetír unas 4 o 5 veces esa misma aventura con los diferentes colegas que conocí aquel verano.

La premisa, como en el caso anterior, era más bien sencilla. Claudia, la novia del protagonista, había sido secuestrada por la secta de Kepher, por lo que Jabato, con sus inseparables compañeros, Taurus y Fideo debían recorrer diversos lugares de la europa del Mundo Antiguo para liberarla.

¡Ay!,que buenos recuerdos me traen estas preguntas y que director más chapucero era yo por aquel entonces. Otro día os cuento mi adaptación de King of Dragons para una muy libre interpretación de  AD&D, que esa historia tampoco tiene desperdicio.

4 comentarios:

  1. ¡Esa aventura conversacional me la pasé en su día! XD. Si es que ya tenemos una edad...

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    1. Fue la primera aventura de ese tipo que tuve, junto con Zork. Reconozco que en su día no fui capaz de terminarla, sólo cuando me puse mucho después conseguí darle bien término a la cosa. Es curioso cómo cambian las percepciones de las cosas según pasa el tiempo. Lo que en aquel momento me parecía una dificultad endiablada, años más tarde descubrí que apenas duraba un ratete apañado.

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  2. La partida ambientada en Doom suena muy épica y supongo que funciono bien con el sistema del StarWars D6. La escena del ascensor me la imagine, creo que la pondré en alguna partida post-apocalíptica.

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    1. Si, fue muy épica al estilo de los Metal Gear sustituyendo soldados por diablos del infierno. Yo por aquel entonces no había probado ningún juego de infiltración táctica, ni creo que mis amigos tampoco, también, porque éramos más jóvenes y nuestras inquietudes pasaban por la diversión más directa.

      Fue una de esas partidas mágicas que te salen por una conjunción de cosas en la que como director cuentas lo que te toca, pero no es lo más importante. El mayor mérito fue de los jugadores, que se comportaron con una madurez impropia de esa edad e hicieron que todo saliera espectacular.

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