miércoles, 17 de mayo de 2017

Mis cinco aventuras favoritas para D&D, parte I: Dark Tower



Mi intención con esta serie retrospectiva no es dar respuesta a la eterna pregunta de, ¿cuáles son los mejores títulos para jugar a D&D? Esto no quiere decir que en cinco entradas estén todos los suplementos que me gustan, ni que estos sean los únicos que me parecen interesantes, pero sí quiero comentar algunas aventuras de las que, de algún modo u otro, encuentro especiales, cada una a su manera.

He seleccionado cinco títulos por una sola razón. ¡Porque cinco lobitos tiene la loba! Porque me gusta acotar un poco esas soporíferas listas que uno se encuentra por internet de 20-30 módulos distintos en los que pierdes la concentración y al final terminas por no centrarte en ninguno.

El primer módulo que hoy nos ocupa es Dark Tower, de Judges Guild, una compañía independiente que produjo en su momento, algunos de los mejores suplementos para D&D y que tras una etapa de coitus interruptus, creo que a finales de los ochenta, luego terminó volviendo en 1999 con la reedición de varios de sus grandes éxitos. 


La Legendaria Torre del Pato para Runequest, una parodia que salió al año siguiente de la publicación de la aventura original.


De hecho, cuando comencé a seleccionar estos cinco títulos que me acompañarían a una presunta isla desierta para jugar con los fantasmas de mi locura, estuve dudando muchísimo entre este y otro módulo de la misma compañía, Caverns of Thracia. Y tampoco es el único que se me viene a la memoria. ahí están Citadel of Fire, para personajes avanzados, que era muy rejugable gracias a sus tablas aleatorias y que recibió una reedición posterior a manos de Goodman Games, o Dragon´s Crown, un módulo de torneo en el que trabajábamos para un patrón nada común (un malvado dragón rojo) en un dungeon en el que se notaba cierto fetichismo freudiano con el tema de las palancas. Mención especial merecen las aventuras que facturaron para The Empire of the Pental Throne, que es una de esas grandes ambientaciones olvidadas de los blogs en castellano junto con The Arduin Trilogy.

Pero Dark Tower es especial en ese sentido que todos conocemos. Porque este módulo posee cierta atmósfera, cierta magia. Esa que sólo puede encontrarse en las cosas hechas con talento apasionado y que resulta más fácil sentir cuando la juegas que explicarla sobre el papel.


Avvakris, el malo maloso de todo este berenjenal, en los bocetos de las miniaturas que Otherworld hizo para la aventura. En su página también podemos adquirir el módulo original en un escaneado más bien carete.


La historia tras esta aventura nos cuenta que un antiguo mal ha tomado el que alguna vez fuera un santuario sagrado. Al mismo tiempo, una tranquila aldea montañesa se convierte en el centro de unas misteriosas desapariciones y entonces comienza a aflorar una misteriosa leyenda acerca de aquello que yace bajo el pueblo.

Entonces entran en juego los aventureros, quienes deben ser capaces de probar los hechos que descansan olvidados tras el mito, desfacer los viejos entuertos, rescatar artefactos secretos o incluso acabar con el mal por sí mismos.

En definitiva, la historia nos cuenta acerca del enfrentamiento entre dos cultos opuestos, Set, una malvada deidad que me trae lejanos ecos de la peli de Conan, y Mitra, que es legal buena.

Ambas poseen reminiscencias primarias al estilo de Moorcock, en el sentido de que el dios del bien y sus defensores, los Leones de Mitras, entienden que en lo que se refiere a la justicia divina, el acero habla con elocuencia. De igual modo, los Hijos de Set son malvados en un estilo egipcio a la par que caótico, y el mensaje que yace subliminarmente a su trasfondo consiste en que el mal no se puede ser derrotado del todo, pues siempre vuelve a renacer aún con más fuerza. Para rematar este intrincado puzle de disputas en ciernes, existe también un artefacto conocido como La Mente de la Balanza, capaz de perjudicar en ambos bandos en conflicto.


Las ilustraciones que incluye el módulo original me recuerdan a autores como William McAusland


Este duelo fratricida se desarrolla apenas a un tiro de flecha de distancia, en un dungeon que alberga dos templos anversos en el que largo tiempo se ha venido desarrollando un brutal estado de guerra fría: Los aldeanos están malditos y por razones que no quiero destripar, no pueden abandonar su posición en unas montañas dominadas por el Culto de Set. Al mismo tiempo y bajo tierra, hay un dungeon que ha sido desarrollado por Jennell Jaquays, famosa por ofrecer mazmorras no lineales y ambientes confusos en el que raras veces dos grupos de aventureros suelen tener la misma experiencia en la aventura.

El calabozo está anidado entre las dos torres subterráneas, los dos templos de dioses que se odian a muerte, y cuyos pasadizos son tan retorcidos como su particular lógica. El camino de descenso a través de la Torre de Mitra es tanto o más duro que el ascenso a través de la Torre de Set, con una inminente explosión de violencia, dado que ambos complejos están comunicados entre sí.


Aquí se observa la malicia del mapa lateral de la aventura, para apoyar la explicación de lo de las dos torres subterráneas.


Para completar esta experiencia, que podemos disfrutar en su versión original a través de diversas tiendas o en su versión corregida y aumentada para D&D 3.5 (esta paradójicamente más difícil de encontrar), Otherworld Miniatures posee una línea de miniaturas basadas en este suplemento, que incluye a Avvakris, uno de los mejores adversarios que he visto en una aventura precocinada, además de monos carnívoros y otros secundarios. Porque ninguna aventura está del todo completa sin gorilas, ¿verdad?

Dark Tower es uno de esos suplementos de la vieja escuela pura y dura que, sin embargo, ha resistido muy bien el paso del tiempo en un tono mucho más crudo de lo que cabría esperar para un libro de mediados de los ochenta. Una historia tan arquetípica como disfrutable, dónde podemos elegir decantarnos por cualquier de los bandos en conflicto y que como reza la última frase del módulo, parece afortunadamente condenada a repetirse una y otra vez en el devenir de los tiempos.

7 comentarios:

  1. Pues oye... Tiene muy buena pinta...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En la Marca del Este reseñaron hace ya algunos años la versión aumentada y corregida de Goodman Games.

      http://www.lamarcadeleste.com/2008/01/dark-tower.html

      Échale un ojo también. Es una aventura que merece mucho la pena.

      Eliminar
  2. Pues yo justo ahora me estoy releyendo Caverns of Thracia, y me está gustando mucho. Jaquays escribe muy buenas aventuras.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es una aventura maravillosa, todavía estoy dudando si meterla más adelante entre los cinco. Mi megadungeon favorito de todos los tiempos es Bajomontaña, pero Caverns of Thracia es (injustamente) menos conocida por aquí, y quizás resulte más interesante de comentar.

      La idea es meter una aventura de cada tipología clásica. Tiene que haber al menos un sandbox, un megadungeon y un módulo de los de campamento base. Los tengo escogidos, pero hay tanto, tan bueno, que con alguno aún estoy indeciso.

      Eliminar
    2. Pues tengo ganas de conocer tus opiniones al respecto, la verdad :). Podría ponerme yo también mi pequeña lista pero me pasa lo que a ti, hay tanto sobre lo que escoger...

      Eliminar
  3. Ahora tengo ganas de leer todo lo de Jaquays. Solo he leído La isla de los grifos, pero Caverns of Thracia he leído que también está genial.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La Isla de los Grifos me gustó muchísimo.

      Todavía recuerdo la sensación de terminar de leerlo y pensar, ¿y la aventura?, ¿dónde está la aventura? Tardé algo de tiempo en saber apreciar lo que allí se me presentaba.

      Dark Tower y Caverns of Thracia están las dos muy bien. Ahora que lo dices creo que sólo he leído otro libro en el que salía ella además de Griffin Mountain, que es Castle Greyhawk, en el que varios autores colaboraban aportando niveles al dungeon.

      No era muy bueno, pero claro, es que en aquel suplemento sólo aparecía colaborando, y ya sabemos la historia negra que hay tras él.

      Eliminar