Tengo un colega, que siempre que entro en mi tienda friki
habitual y me compro un nuevo libro rolero me mira raro, y me repite lo
mismo, “¿para qué lo vas a comprar si últimamente no jugamos a nada?” Yo siempre contesto con un escueto, “coleccionismo”, pero él parece no comprenderlo.
Coleccionismo en el más puro sentido de la palabra, sencillamente coleccionismo…No
sé si me entiende. Y no os preocupéis si no lo entendéis, mi novia, cada vez
que compro algo nuevo tampoco lo entiende, pero asume mi hobby con cierto
estoicismo, y no le va mal. También hay mucho síndrome de
Diógenes disfrazado de auténtico coleccionismo, ya lo decía Velasco, pero eso
enlaza con la cuestión que quería plantear como cabecera de este artículo, no
adelantemos acontecimientos.
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| ¿Cuanto tiempo invertiste en ellos?, ¿de cuantos te desprenderías? |
La razón por la cual no me gustan los PDF consiste en que creo
que leer rol es un viaje iniciático que se disfruta en soledad, y que incluye
el hecho de comprar el libro en cuestión,
pasar sus páginas, sentir el aroma de la tinta recién impresa (cuando es nuevo)
o disfrutar adivinando sus pormenores
cuando está usado. La paciencia de
comprar al precio adecuado cuando hablamos de reliquias roleras, leer el libro
y divertirse con la palabra escrita mientras se asimilan conceptos y reglas que después
explicarás a tus jugadores, o sólo por el simple placer de hacerlo, son cosas
que diferencian al auténtico coleccionista del acumulador de libros.
Incluso con independencia de que después consigas jugar a ese juego en
concreto.
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| Jugar y coleccionar rol, como dar cera y pulir cera, son dos cosas distintas que sólo en ocasiones responden a una misma lógica. |
La diversión va implícita en la explicación del sistema o la ambientación, porque un manual que no es divertido, que no transmite entusiasmo, (como decía en una entrada anterior), y cuya lectura no engancha, no es un auténtico manual de rol, es un prospecto, la lista de los Reyes Godos, menos que nada.
Entiendo que se pueda
leer rol en PDF, pero esa clase de consumo rápido es muy distinta al hecho de
coger un libro entre tus manos y sentir el concepto de propiedad de forma muchísimo
menos difusa que un frío fichero informático. No me malinterpretéis, he
descubierto muchos buenos juegos de rol en PDF, pero a la postre ello siempre
termina desembocando en la compra del manual físico. El PDF es para mí, una simple herramienta que
me permite distinguir lo que me gusta de lo que no, pero nada más allá. No puedo
dejar de pensar que uno no es auténticamente dueño de un manual hasta que no lo
tiene en su casa, y el resto no deja de parecerme más que un simple simulacro, de como dice la canción, “tengo, tengo, tengo…Tú no tienes nada”.








