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viernes, 23 de octubre de 2015

Carrusel Rolero: Lo que NO Vendo



Este mes, el tema del Carrusel Rolero versa sobre "Lo que NO Vendo", cuestión que como es tradicional, puedo interpetrar un poco como me sale del alma, así que me gustaría incluír en mi lista, no sólo juegos de rol sino también otros que no lo son, pero poseen una naturaleza análoga dentro de este mundillo.

Además, el hecho de que el título invite a que me exprese libremente es lo divertido del asunto, y como entre tanto libro no sabría bien por dónde terminar, voy a autolimitarme hablando únicamente de siete libros. ¿Por qué siete libros? Bien porque es un número mágico, bien porque la Tésis de Miller consiste en que la mente human recoge muy bien un cierto número de piezas, que si están por debajo de siete, en general será peor recordadas, bien porque siete son los libros que me han salido, y ya está.





En el número uno de la lista se encuentra el Imprescindible (así, con mayúscula), Warhammer 1ª Edición. ¿Qué podría decir sobre él? Es el juego de rol que me llevaría a una isla desierta para jugar con el señor Wilson. El que me hizo volver al rol después de muchos años de travesía por el desierto, y el único que logra captar el espíritu del movimiento rolero británico de los ochenta. Además es un libro especial, colmado de múltiples lecturas y curiosidades ocultas. Sin ir más lejos, el guerrero de la portada es Bryan Ansell y el mago también posee cierto parecido con él. Y por si fuera poco, lo tengo en tapa dura. No lo vendería por nada.




El número dos es para el hermano gemelo del anterior, Warhammer Fantasy Battles, 3ª Edición. No se puede comprender el primero sin poseer el segundo. Este libro lo compré hace bastante tiempo y ahora encuentro que se ha revalorizado de forma totalmente absurda y especulativa con la llegada del movimiento Oldhammer. Seguramente no sea el mejor juego de estrategia de todos los tiempos, pero si el que contiene las mejores ilustraciones, y el que en mi fuero interno, ocupa un lugar muy especial.




En el número tres se halla mi caja de las Ruinas de Bajomontaña. Con ella jugué en mis primeras jornadas a AD&D y sus mapas eran sencillamente enorrrmes y tremebundos (aún lo siguen siendo), para los estándares de aquellos tiempos. Siempre había querido jugar a The Eye of Beholder en mesa, y aquella condenada caja logró transmitirme una sensación tan parecida que necesitaría un especialista muy avanzado para verificar la diferencia. Por cierto, las tablas de vestir el dungeon que venían en cartulinas aparte me parecían geniales. Recuerdo haberlas empleado incluso fuera del propio suplemento. Eso sí que eran cajas bien despachadas, y no lo que tenemos ahora.





En el número cuatro está Aquelarre 3ª Edición. Alguien dijo alguna vez que este es un juego que huele a leña y pienso que tenía razón. Huele a leña, encinas y libros como El Nombre de la Rosa. No existe nada igual que sea capaz de transmitir el sabor de la mitología ibérica de un modo similar. Este es un libro que recibí de manos de mi amigo Belegurth estando yo convaleciente del riñón y me cargué en apenas unos días. Otro de los indispensables, incluso llegué a adaptar la aventura de la Cueva de los Murciélagos para Warhammer.






El cinco pertenece a Castillo Falkenstein. Creo haberlo comentado en otra ocasión, pero este es sin duda, el libro que me hubiese gustado escribir de haber tenido más talento que oportunidad. Su lectura resulta inmersiva y su diseño, innovador en varios sentidos: Desde la distribución de los capítulos, pasando por su estilo narrativo o las propias reglas. Bien es cierto que como dicen en la Frikoteca da la sensación de ser un libro hecho más para ser disfrutado por su lectura que para jugar, pero pienso que eso también forma parte de la diversión inherente al propio juego porque, ¿de qué sirve tener un manual tan bien presentado como D&D 4ªEd. si todo lo que alberga en su interior es, apenas una lista interminable de poderes? Para eso preferiría ser broker y mercantilizar el hecho de pasarme el día manoseando el listín telefónico.




En el número seis, You Are the Hero, de Jonathan Green. Este es un libro de referencia para todos aquellos a los que les gustan los librojuegos, y en especial los librojuegos de Fighting Fantasy. Me costó cuatro intentos el hecho de comprarlo porque los paquetes me los estaban choriceando en correos, y al final me lo regalaron mis suegros por navidad. El libro llegó casi por arte de magia justo el día antes de abrir los regalos, y casi un mes después de lo previsto. Hay todo un meticuloso esfuerzo recopilatorio detrás de este pedacito de historia rolera. Para mí, su lectura es prácticamente impescindible y no me desharía de él, ni por todo el oro del mundo.




El siete, último, pero no por ello menos importante (el orden de esta lista es totalmente azaroso), es para mi copia de Aventuras de Reinos Olvidados. Seguramente debe estar entre los mejores suplementos roleros jamás escrito para el puñetero D20. Si quieres jugar a Reinos como dios manda, usa este libro y déjate de mariconadas de quinta edición, la Costa de la Espada y la Casa de Tócame Roque. He tenido mejores tesoros entre mis manos, de los que no me despendería ni muerto, como por ejemplo el Señor de los Anillos edición roja, mi caja de Dark Sun, y muchos otros que se me quedan en el tintero (la campaña de la Corona de Analand, DragonWarriors el suplemento de la Isla de los Grifos), pero este artículo trata sobre cosas que No vendo,  no cosas que tuve y perdí, cosas que guardo para una segunda ocasión u otras que se me deterioraron con el paso del tiempo.






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