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sábado, 12 de diciembre de 2020

Regalos de Reyes

 Llega el fin de año y una entrada de la Frikoteca me recuerda que este blog sigue vivo. Mirando los regalos que me han caído me da la impresión de que no queda mucha gente hablando de temas roleros que me importen, o al menos en castellano. La ola de la OSR ha pasado, merced a algunas aportaciones, como últimos destellos de una era que acaba. También termina la época de los blogs. Y ya veis que ni mejor ni peor. Tan sólo diferente.

Este año me han regalado cosas interesantes. Cosas que normalmente no son dignas de atención y de las que no encuentras reseñas en español porque se trata de herramientas. Los básicos visten mucho, en cambio las herramientas...Pues no dan para hacer postureo. 

Lo primero que quiero comentar son los cuatro libros de la serie GM´s Miscellany, de Raging Swan Press. Supe de la existencia de estos libros leyendo Hexplora y mis reyes adelantados me han traído la edición neutral, lo cual es doblemente bueno, ya que lo mismo te valen para vestir a fondo aventuras de D&D que por ejemplo un Warhammer.  

De los tres, la joya de la corona se suponía que iba a ser el Widerness Dressing, que contiene diferentes tipos de terrenos con tablas de eventos y "para vestir" esos posibles hexágonos. También incluye climatología, personas que puedes encontrar, castillos, ruinas, y en fin, un buen puñado de información. Algo así como el D30 Sandbox Companion pero más extenso y detallado. Pero me encuentro que el resto de libros es igualmente recomendable. Casi imprescindibles diría yo. 

Lo siguiente que me han puesto bajo el árbol son los dos volúmenes de Dyson Delves. Para ser honestos, estos ya los tenía pero murieron cuando ocurrió lo de la inundación de mi piso, así que he aprovechado para volverlos a pedir en tapa dura. Si algo me enseñó la inundación es que los libros impresos en buen papel y con tapa dura resisten mejor el agua que el papel reciclado de andar por casa. El Anillo Único se salvó de la quema precisamente por eso. Al principio, las páginas ondulaban un poco, pero con el tiempo los daños por agua lo han dejado en un estado más o menos aceptable. 

Sobre los libros de Dyson, supongo que no os descubro nada si os digo que la mitad de cada uno de ellos son los mismos dungeons que se describen en su web de forma suscinta, mientras que la otra son mapas con un apartado para ir recogiendo notas. Vamos, con estos y los de Raging ya tienes el sandbox medio hecho.

En el mismo paquete de Lulu también venían Stonehell Dungeon y The Art of Lone Wolf (si, el de los librojuegos). El primero es el retorno de otro de mis libros naufragados bajo las aguas mientras que el segundo es una preciosidad. Para mí, Lobo Solitario sólo se entiende mediante el arte de Gary Chalk, el cual sólo ilustró los ocho primeros libros de la serie. Lo siento mucho, pero ni Jon Hodgson ni ningún otro me parece que consiga captar el carácter sombrío y directo de las descripciones de Joe Dever. Y me gustaba la idea de que algunos euros lleguen al bolsillo del ilustrador después del fiasco de Megara Entertainment y Autumn Snow, trabajos por los cuales aún no ha recibido un céntimo. El libro en sí es muy escuetito e incluye las ilustraciones de los ocho primeros libros con los comentarios originales al pie y poco más. Echo en falta que las imágenes estén impresas en un tono un pelín más oscuro, pero aún así tienen un tamaño bastante decente y no han perdido detalle. 

Lo siguiente (y lo último), de unas muy bien despachadas navidades roleras son Mythras, Fantasía Clásica y la Isla de los Monstruos. Además, muy amablemente, los de 77 Mundos incluyeron como regalo en el mismo paquete Barcos y Batallas, Agonía y Éxtasis y el Cuaderno del Director de Juego.

Creo que esta última compra era un poco, un ejercicio de responsabilidad ética. Me explico. 

Yo ya tuve Mythras en su momento cuando lo editaron bajo otro nombre y lo terminé vendiendo por hartazgo con la gestión que se hizo del juego. También tenía la Isla de los Monstruos en inglés y Fantasía Clásica. Pero al mismo tiempo pienso que Carlos y su hermano son buenos tipos. Y aunque Carlos tenga esa enorme afiliación por los juegos con un fuerte sabor a vainilla y sea tan buenista que hace que el mismisimo Flanders parezca un etarra, creo que todo el grupo merece crédito editorial. Bien porque lo que editan me gusta o por los años de entretenimiento que me ha proporcionado leer la Frikoteca, Tras la Última Frontera, (Jordi Morera traduce Fantasía Clásica y además lo hace con especial mimo), o por el trabajo que desempeña ahora mismo el Maestro Terrax con Zweihänder.

Creo que ello todo suma al factor de tener los libros per sé. Aunque suene a compadreo del malo. 

Y con esto me despido de vosotros y del 2020. Para no haber escrito mucho por aquí, parece que me he portado razonablemente bien este año.